Características de la madera

La madera como parte integrante de un ser viviente, participa del ciclo de la vida en todos los aspectos; nace, se desarrolla, se reproduce y muere. Pero la longevidad de los árboles propicia múltiples etapas y transiciones. 

Su estructura y composición le confieren unas particulares propiedades que la convierten en un material idóneo para la fabricación de prácticamente cualquier cosa. Desde simples objetos a diseños de mayor tamaño y complejidad como puede ser una edificación.       

La madera se caracteriza por su composición de carbono, siendo uno de los materiales de construcción más utilizadas por el hombre a través de su historia. Fue uno de los principales materiales utilizados el cual, mediante simples transformaciones, se confeccionaron los útiles más antiguos de los que hoy tenemos constancia.

Estructura de la madera

La madera no es una materia de estructura homogénea y uniforme. Se encuentra formada por un conjunto de células alargadas de diferente longitud que cumplen funciones tales como la conducción de la savia (alimento del árbol), transformación y almacenamiento de sustancias nutrientes, así como garantizar la estabilidad.

Para el examen, clasificación y análisis, de una determinada muestra se suelen realizar tres tipos de cortes característicos, en los que quedan reflejados la totalidad de los componentes primarios y exclusivos de cada tipo de madera. Estos son:

Corte Transversal: El que se realiza perpendicularmente al eje del árbol

Corte Tangencial: Tangente al radio de la circunferencia del tronco

Corte Radial: Realizado perpendicularmente (en diámetro) al eje principal del árbol

Las características de estos tres tipos de cortes conforman la huella dactilar de cada árbol.

Analizando en profundidad el primer tipo de corte (transversal), se distinguen las siguientes capas y subcapas en las que se puede dividir el tronco de un árbol:

Médula: Es el corazón o parte más interior del árbol. Su tamaño puede variar según las especies. Suele desaparecer en los árboles muy viejos.

Estructura leñosa: Es la capa más gruesa del tronco y en ella destacan los anillos de crecimiento, cuyo espesor varía según la climatología del lugar. En los períodos secos los anillos suelen ser delgados y viceversa. Se divide a su vez en dos partes, el Duramen o zona de coloración rosácea y oscura compuesta por los anillos viejos y cuya labor es eminentemente sustentante, y la Albura, zona interior de madera joven que se transformará con el tiempo en duramen y que almacena las sustancias nutrientes para el crecimiento del árbol.

tronc

Inmediatamente después y hacia el exterior se encuentra el Cambium, que es el responsable de la formación de madera nueva y cuyas caras interna y externa se denominan respectivamente Xilema y Floema. Finalmente la Corteza que con su dureza, forma y espesor, protege al árbol de los agentes atmosféricos.

 

Composición de la madera

La madera es una materia que como cualquier ser vivo está compuesta íntegramente por células (unidas mediante una membrana de lignina) que le proporcionan las diferentes propiedades físico-químicas, formando además la unidad básica de su constitución. Las células de la madera son elementos complejos que se encuentran formados por dos tipos de componentes (Primarios y Secundarios), y cuyas cantidades varían según el tipo de árbol de que se trate. Los elementos llamados Primarios, que definen sus propiedades físicas y mecánicas, están compuestos por:

Coníferas                    Frondosas

– Celulosa…………………………..                   50%                             50%

– Hemicelulosa……………………                   23%                             26%

– Lignina…………………………….                   27%                             24%

 

Los elementos llamados Secundarios son importantes impregnaciones, extrañas a la propia pared celular:

– Carbono…………………………..    50,0%

– Oxígeno…………………………..    44,0%

– Hidrógeno………………………..      6,0%

– Cenizas……………………………      0’5%

– Nitrógeno………………………….      0’1%

Clasificación de las maderas

Las diferentes especies de maderas existentes en la naturaleza pueden ser clasificadas en dos grupos principales. Cada uno de estos grupos se individualiza a nivel microscópico según la forma peculiar en que se organizan las células (plano leñoso), y que le dan las características anatómicas que le son propias a cada especie.

Grupo de las Coníferas o Resinosas. Proporcionan una madera densa y de muy buena calidad debido a la existencia de unas células denominadas Traqueideas que tienen forma de uso. También poseen la característica añadida: la resina. Actualmente se conocen unas cuatrocientas especies tales como Pino, Alerce, Cedro, Abeto, Ciprés… Geológicamente sus fósiles evidencian que son las especies más antiguas.

Grupo de las Frondosas. Árboles con numerosas familias y millares de especies. Poseen hojas largas y de nervios ramificados y proporcionan maderas de características muy variadas aptas para la ebanistería fundamentalmente. Son frondosas el Sauce, Castaño, Roble, Eucalipto, Alcornoque, Abedul, Aliso… creciendo en zonas templadas y tropicales.

Propiedades de la madera

Como todos los materiales, la Madera dilata con el calor y contrae al descender la temperatura, pero este efecto no suele notarse pues la elevación de temperatura lleva consigo una disminución de la humedad: Como esto último es mayor, la dilatación es inapreciable, aunque hay que señalar que son mayores los movimientos en la dirección perpendicular a las fibras.

La transmisión de calor dependerá de la humedad, del peso específico y de la especie. No obstante, se efectúa mejor la transmisión en la dirección de las fibras que en las direcciones perpendiculares a ésta.

La Madera seca es un buen aislante eléctrico, su resistividad decrece rápidamente si aumenta la humedad. Para un grado de humedad determinado la resistividad depende de la dirección (es menor en la dirección de las fibras), de la especie (es mayor en especies que contienen aceites y resinas) y del peso específico (crece al aumentar el mismo).

Es la resistencia opuesta por la madera a la penetración o rayado. Interesa por lo que se refiere a la facilidad de trabajo con las distintas herramientas y en el empleo de la madera en pavimentos. Es mayor la dureza del duramen que la de la albura y la de la madera vieja que la de la joven.

En cuanto a la resistencia a la compresión influyen varios factores: La humedad: En general, por debajo del punto de saturación de las fibras (30%), la resistencia a compresión aumenta al disminuir el grado de humedad, no obstante, a partir de ese % la resistencia es prácticamente constante. La dirección del esfuerzo: tiene una gran repercusión en la resistencia a compresión de la madera, la máxima corresponde al esfuerzo ejercido en la dirección de las fibras y va disminuyendo a medida que se aleja de esa dirección. La rotura en compresión se verifica por separación de columnillas de madera y pandeo individual de éstas. Cuanto mayor es el peso específico, mayor es su resistencia.

La madera es un material muy indicado para el trabajo a tracción, su uso en elementos sometidos a este esfuerzo sólo se ve limitado por la dificultad de transmitir a dichos elementos los esfuerzos de tracción.

También influye el carácter anisótropo de la madera, siendo mucho mayor la resistencia en dirección paralela que en perpendicular a las mismas. La rotura en tracción se produce de forma súbita, comportándose la madera como un material frágil.

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El módulo de elasticidad en tracción es más elevado que en compresión. Este valor varía con la especie, humedad, naturaleza de las solicitaciones, dirección del esfuerzo y con la duración de aplicación de las cargas.

 

La resistencia al corte es la capacidad de resistir fuerzas que tienden a que una parte del material se deslice sobre la parte adyacente a ella. Este deslizamiento, puede tener lugar paralelamente a las fibras; perpendicularmente a ellas no puede producirse la rotura, porque la resistencia en esta dirección es alta y la madera colapsará antes por otro efecto.

Puede decirse que la madera no resiste nada al esfuerzo de flexión en dirección radial o tangencial. No ocurre lo mismo si está aplicado en la dirección perpendicular a las fibras.

Un elemento sometido a flexión se deforma, produciéndose un acortamiento de las fibras superiores y un alargamiento de las inferiores. Al proyectar un elemento de madera sometido a flexión no sólo ha de tenerse en cuenta que resista las cargas que sobre él actúan, es necesario evitar una deformación excesiva, que provoque un agrietamiento en el material de revestimiento o alguna incomodidad de cualquier otro tipo, bastaría con aumentar el canto de la pieza aumentando la rigidez.

Las propiedades específicas que identifican y diferencian a la madera con respecto al resto de las materias son las siguientes:

Anisotropía: Comportamiento diferente en las tres direcciones del espacio (longitud, anchura, espesor), respecto a las presiones y fuerzas a que se vea sometida.

Densidad: Varía según se trate de madera densa (pesada) o ligera; como valor patrón para la madera se considera 1 Kg/dm3. Algunos ejemplos serían el Pino (0.32-0.76 Kg/dm3), Abeto (0.32-0’62 Kg/dm3), Roble (0.71-1.07 Kg/dm3), Balsa (0.15), Chopo (0.35), Encina (0.95-1.20 Kg/dm3), etc…

Elasticidad: La madera se deforma bajo presiones o compresiones, volviendo a su primitivo estado cuando estas dejan de actuar. Esta propiedad también está presente inclusive cuando la madera está seca.

Higroscopicidad: Debido a su gran porosidad la madera absorbe o cede agua del y al ambiente que lo circunda, según éste sea húmedo o seco y consecuentemente en relación con la época del año. La humedad media de la madera está entre un 20% y un 30% de su peso, y es difícil que la pierda totalmente.

Movimientos de tracción-turgencia: Por su anisotropía la madera se hincha y/o se contrae produciéndose variaciones dimensionales. Los efectos producidos por esta propiedad pueden evaluarse por ejemplo en torno a un 0’2 % en el sentido transversal, por cada 1% de variación ambiental de la Humedad Relativa. Esta variación es mucho más importante en el sentido tangencial.

Plasticidad: Capacidad de deformación al ser sometida a cargas pesadas durante cierto tiempo.

Defectos de la madera

Son alteraciones que se han producido durante el crecimiento del árbol. Los más importantes y habituales son los siguientes:

Acebolladuras: Son grietas entre los anillos de crecimiento que provocan la separación entre ellos de forma total o parcial. Suelen producirse por el viento en árboles aislados.

Bolsas de resina: Huecos llenos de resina en el cambium de algunas coníferas. Suelen abarcar la línea de un anillo.

Corazón hueco: Destrucción del árbol debido a la pudrición roja en árboles huecos.

Corazón estrellado: División del corazón y/o la albura mediante grietas. Cuando éstas tienen forma de cruz se denomina estrellado. Estos defectos se producen por una extrema sequedad.

Deformación: Se trata de un defecto de secado. La madera después de haber sido trabajada sufre diversas deformaciones durante el proceso de curado (secado), debido a la lógica pérdida de humedad en sus fibras. Los efectos son diferentes si se trata de tablas, vigas o bien soportes de sección circular.

Fendas: Grietas longitudinales debidas a los bruscos cambios de temperatura (desecación rápida por insolación, etc… desgarrando el tronco del árbol en el sentido de los radios medulares con el consiguiente debilitando la madera.

Hendidura: Grieta que recorre todo el espesor del tronco, desde el corazón hasta la corteza. Es producida por la congelación de la savia debido al frío, desprendiéndose la madera por gelifracción.

Inclusión en la corteza: Parte muerta de la corteza, que permanece dentro del tronco del árbol y creciendo éste a su alrededor.

Lagrimales: Pudrición de una zona como producto de haber estado la savia en contacto con agentes atmosféricos al haber sido arrancada una parte del árbol; por ejm. una rama.

Madera bronca: Fibras trenzadas que pueden darse en la madera de árboles como Chopo, Aliso o Roble. Esta madera se desecha para su utilización.

Nudos: Es una madera quebradiza formada por desviaciones de las fibras que en principio formarían una rama, pero que por circunstancias este crecimiento se ha interrumpido recubriéndose con madera nueva. Existen dos tipos, los vivos, que están producidos al cortar una rama y son de color claro, y los muertos, formados por tejidos sin vida que le han dado su coloración oscura característica, indicando que dicha zona estuvo viva.

La madera es importante para los bungalows de In Dòmino. Nos encanta como material de construcción y nos aprovechamos de todas sus características positivas. Al tratarse de un material sostenible, reciclable y reutilizable, ayudámos al medio ambiente a mantenerse en equilibrio.

Además, nos encanta cómo huele un buen bungalow de madera.

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